Democracia y Economía

logo4dEstamos en una falsa democracia pues los representantes no defienden los intereses de sus electores, sino que sólo obedecen a su partido; además la justicia no es independiente sino que es nombrada o destituida por esos partidos.
Es obvio que en este entorno, la economía se ve gravemente afectada pues los diputados, gobernantes y funcionarios en puestos clave pueden ser corrompidos por los poderosos con total impunidad.
Además, esos poderosos son los dueños de los medios de comunicación, y modelan la opinión de los ciudadanos, degradados a meros consumidores.
Se instauran, a través de esos medios y de un sistema educativo adoctrinador y deshumanizado, una serie de dogmas económicos:

Si te esfuerzas tendrás éxito. Si no tienes trabajo o dinero es por tu falta de talento.
Los países pobres no pueden prosperar por su incultura y la corrupción de sus gobernantes.
El líder es imprescindible en cualquier actividad y la clave de todo éxito.

Así, esta farsa capitalista, tal y como existe hoy en día, se nos presenta como el único sistema económico viable en el planeta.

Los multimillonarios se han globalizado a través de las multinacionales, cuyo poder económico se impone al poder político, por medio de sus lobbies de presión. Sus fortunas se hacen colosales, gracias a paraísos fiscales, sicavs y legislaciones diseñadas a su favor.
Así, dan instrucciones a los banqueros centrales y otros órganos de control para que permitan enormes burbujas que fuerzan a las economías a endeudarse y permiten a los bancos crear dinero, sin límite y sin más respaldo que la deuda.

Durante las burbujas hay una falsa sensación de prosperidad, por aumento de salarios y de ingresos estatales que se trasladan a los ciudadanos en forma de estado de bienestar, lo que facilita el traslado de industrias y servicios a países más pobres pero que está soportado sólo por ese endeudamiento imparable.
Primero se endeudan los ciudadanos y las empresas, y posteriormente al quebrar se trasladan sus pérdidas a los bancos. Se crean así inmensas deudas públicas, como consecuencia del rescate de esos bancos en quiebra.
Esa deuda pública es ahora descomunal, obliga a recortes de prestaciones y a subidas masivas de impuestos que sólo se aplican sobre las clases medias. Ya que los multimillonarios ya forzaron la creación de leyes que les permiten evadirse.
Como consecuencia, con la destrucción de la clase media, sólo un pequeño número de individuos puede consumir. Esto sólo puede llevar al colapso económico, pues la población empobrecida no puede consumir y las empresas se ahogan por no tener a quién vender.
Algunas empresas tratan desesperadamente de mejorar su productividad, aumentando la robotización, bajando salarios y despidiendo, lo que disminuye la capacidad de compra de la sociedad, entrando en un círculo autodestructivo infernal.
Otras empresas trasladan más y más producción a otros países más pobres y con trabajadores en condiciones de semiesclavitud, que tienen mano de obra barata, y sin respetar derechos laborales, ni la protección del medio ambiente.

La destrucción de la clase media en los países desarrollados agrava la brecha social y pierde los derechos laborales básicos. Las poblaciones, llenas de rabia, comienzan a votar opciones nacionalistas, proteccionistas y xenófobas.

Por otra parte la globalización salvaje, permite corromper a los funcionarios y gobiernos de otros países pobres para extraer sus recursos y degradando el medio ambiente sin oposición alguna, y si alguno de esos países se resiste se organizan guerras y con cualquier excusa se les arrasa.

Entre tanto esos biĺlonarios se están quedando con todas las riquezas, comprando a precios de saldo, lo que se malvende para el pago de las deudas de empresas y estados en quiebra.
Es evidente que se están convirtiendo en los amos del mundo de una sociedad neofeudal.

En estas líneas se denuncia a esos multimillonarios y les recuerda que deben su fortuna a los millones y millones de personas que participaron del desarrollo tecnológico y social durante miles de años hasta la actualidad.

Es obvio que la acumulación injusta de tantas riquezas en tan pocas manos, lleva al colapso económico total, por desaparición de la demanda.

Pero los ciudadanos no tenemos poder de decisión alguno, relegados a depositar un voto para partidos, cuyos representantes están a las órdenes de los poderosos, y que jamás legislarán contra la evasión fiscal de los multimillonarios, no se condenará a los corruptores, jamás evitaremos la destrucción del medio ambiente ni que se exploten otros países, se esclavicen a sus trabajadores y les lleven la guerra que genera millones de refugiados.

La estrategia de dominación consiste en mantener divididas a las poblaciones con partidos políticos, a fin de que no puedan unirse en lo fundamental: una Democracia real, donde a los poderosos también les aplicarían leyes de representantes libres e independientes e interpretadas por jueces independientes y con medios de comunicación veraces.

Ya somos miles los que nos reunimos para conquistar la Democracia frente a esta maldita farsa y combatimos sin descanso, en confrontación total contra todos los partidos y contra sus votantes, que miran a otro lado y son quienes sostienen a estos regímenes criminales.

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