Evolución, no revolución

logo4dFrente a la revolución, nosotros llamamos a la ¡EVOLUCIÓN!

Porque revolución es el cambio violento de unos poderosos por otros que les sustituyen, pero que jamás conquistó la Libertad.

!!Nosotros nos oponemos a que se repita ese horror!!

El sometimiento de los ciudadanos por parte de unos pocos, siempre utiliza un mecanismo primitivo: el miedo.

El mismo se convierte entonces en el principal enemigo. Y mientras no sepamos vencerlo, no podremos enfrentarnos al poder.

El miedo siempre va acompañado de la comodidad de permitir que sean otros los que piensen por nosotros. El ciudadano, que ha recibido el Estado de Bienestar y se ha acomodado, no está predispuesto para las luchas sociales y el libre pensamiento que implican esfuerzo y sacrificio

Los que sienten miedo al cambio, son los culpables de que nuestras democracias sean falsas, aceptando el diseño de sus reglas trucadas, jamás discutidas por temor a lo que pueda ocurrir.

Por eso es necesario evolucionar, vencer la cobardía, para ser libres.

A pesar de internet, los individuos tienen una pereza infinita para pensar por sí mismos y los medios de comunicación les presentan a través de tertulianos los argumentos que ellos repetirán y así aceptan, como cierta, una información periodística siempre manipulada.

Hay que recordar que los poderosos no crean el infierno en la tierra por sus propios medios, sino gracias a todos los que aceptan a sus lacayos: políticos, sindicales, eclesiales, mediáticos… y les apoyan en sus falsas democracias. Los ciudadanos se distraen en los detalles que les dividen y son incapaces de unirse en lo fundamental: Democracia frente a la farsa. Esa división en bandos es la clave para desactivar cualquier reacción de la sociedad civil.

Denunciamos el sistema educativo que atrofia el pensamiento crítico e impide a las sociedades ser libres, convirtiendo a sus ciudadanos en consumidores, adheridos a ideologías, partidos, categorías sociales o de pensamiento.

Queremos ciudadanos libres que piensen por ellos mismos, y que se unan en lo fundamental, para luego avanzar en los detalles. Nos une el mismo objetivo de luchar por una Democracia real que asegure la Justicia, la Libertad y la Igualdad de oportunidades. Tener un líder siempre limita la libertad individual. Necesitamos que cada persona aporte al conjunto todo su talento y así trabajar al máximo de la capacidad,  superando lo que parece imposible.

A los ciudadanos los deben representar personas independientes, no esclavas de ningún partido. Los partidos políticos son corporaciones que defienden a ultranza sus propios intereses y se olvidan de los votantes a quienes dicen representar, ya que sólo buscan su interés económico y perpetuarse en el poder. Cuentan con los medios de comunicación que los ha encumbrado y que para perpetuarlos continúan mintiendo  tanto como sea necesario, confundiendo a la población. Eso es farsa, no democracia.
Hay que realizar esos cambios para la elección directa de nuestros representantes, sin los partidos como intermediarios. Dado que eso aportaría justicia y ecuanimidad, los políticos no quieren que se produzca ninguna transformación fundamental; como consecuencia, los perjudicados son los ciudadanos.

Esos partidos no han tenido ningún reparo en crear un inmenso Estado, e ir endeudando al país, hasta el punto de que la deuda supera la capacidad de pago, y son los ciudadanos más débiles los que van a sufrir enormemente los crueles ajustes, a los que esos mismos partidos les someterán.

No abandonaremos hasta no conquistar la libertad política para todos los ciudadanos. Y que cada persona pueda ejercer siempre su cuota de poder. Esa cuota de poder, los ciudadanos podrán o bien delegarla en personas independientes de partidos, o ejercerla de forma directa.

El representante debe anticipar, por tanto, su intención de voto en los distintos asuntos.

Y los ciudadanos podrán ejercitar un voto contrario al de su representante, en decisiones puntuales o permanentemente votando la revocación de su cargo.

Así, si un representante que decide votar “SI” en una votación concreta, si todos sus electores le apoyan, su voto contabilizaría como 100% al “ SI”, pero vería disminuido este porcentaje conforme sus electores le quitaran el apoyo.

Por ejemplo, si uno solo de sus electores se opusiera, su voto contabiliza como 99,99999% al “SI” y 0,00001% al “NO”. Si se opusieran la mitad de sus electores sólo contabiliza con el 50% al “SI” y con el 50% al “NO”.

En el caso de que todos los electores estuviéramos de acuerdo, cambiaríamos el sentido del voto del representante, o si quisiéramos podríamos echar a ese representante y elegir a otro. ¡EN CUALQUIER MOMENTO!

El peligro de las sociedades en colapso por deuda es utilizar la división y la violencia para provocar el cambio. Sólo evitaremos la violencia si no permitimos que los poderosos nos dividan en esas categorías, que sus medios de comunicación ensalzan, para lograr enfrentarnos unos contra otros.

Y nosotros jamás y bajo ningún concepto justificaremos violencia alguna, conocemos la estrategia de los poderosos de pagar a violentos en ambos bandos para que la defensa violenta tiña a todos de sangre.

Porque eso es revolución, que siempre ha fracasado, y de la que renegamos.

Nos declaramos en guerra, no violenta, contra todo partido que pretenda ocupar escaños de las falsas democracias, un combate donde sólo los más fuertes psicológica y moralmente pueden luchar sin desmoralizarse y abandonar. Y aunque muchos se desanimen, nosotros permaneceremos combatiendo por la Libertad frente a la codicia de los poderosos, sin pausa y hasta el final.

La Evolución en la que nos forjamos, avanza sin miedo, sin líderes, sin banderas, sin violencia y sin pausa; y sólo puede triunfar, porque nace de la unidad, de la libertad y de la justicia.

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Las Reglas de la Democracia

logo4dSe nos presenta como democracia un sistema de gobierno corrupto, creado para servir tan sólo a los intereses de los poderosos, valiéndose para ello de las reglas que imperan en las falsas democracias, y que aseguran que los políticos gobiernen a través de la corrupción, favoreciendo siempre a esos poderes.

El pueblo, único soberano, debe unirse con un objetivo común: abrir un período de Libertad Constituyente para instaurar las reglas de una Democracia real; que aseguren un gobierno del pueblo y para el pueblo.

Para que haya Democracia debe existir:

1.- Representatividad:

 Los ciudadanos votarán a sus representantes entre ciudadanos de conducta intachable, con competencia profesional para el cargo, que defiendan los intereses de sus electores, elegidos de forma individual y no a través de listas de partidos.

El voto de cada ciudadano tendrá el mismo valor independientemente de su localización, y el voto en blanco será reconocido como válido, dejando escaños sin ocupar si los votos en blanco son suficientes.

2.- Separación de Poderes y Control.

 La Justicia debe ser independiente del poder ejecutivo y del legislativo, así como de los partidos, debiendo crearse órganos reguladores elegidos por la sociedad civil: abogacía, fiscalía, procuradores, jueces y demás profesionales judiciales.

 El poder Ejecutivo también debe ser elegido por sufragio de forma independiente al Legislativo.

Los mecanismos de Control serán también profesionales independientes de políticos, empresarios, y sindicatos; tanto para  controlar tanto el gasto público como para garantizar la seguridad de los sistemas financiero, laboral, medioambiental, etc…

3.- Participación:

El Estado facilitará la convocatoria de consultas y referendos, tanto desde el Gobierno, como por iniciativa popular para revocación de cargos y de representantes, adelanto de elecciones, revocación de leyes y proposición de otras iniciativas.

Se concentrarán las votaciones, todo lo posible, para fomentar la participación y minimizar costes.

4.- Independencia de la Información, la Formación y la Financiación.

Los medios de comunicación serán veraces y será ilegal la manipulación de la población por intereses políticos, económicos, ideológicos o de cualquier otra naturaleza.

La enseñanza tanto primaria como universitaria serán veraces y será ilegal la manipulación de los estudiantes por intereses políticos, económicos, ideológicos o de cualquier otra naturaleza.

Los partidos serán financiados sin intervención estatal por sus propios militantes, al igual que las ONG, sindicatos, patronales, asociaciones y confesiones religiosas. Se establecerán mecanismos para evitar que los financiadores corrompan esas organizaciones

5.- Compromiso con la Democracia Global.

La Democracia se llevará a cabo en el marco de los Derechos Humanos, evitando que la mayoría tiranice a las minorías, tanto a nivel nacional como Internacional

No se permitirán las transacciones con paraísos fiscales y se romperán las relaciones diplomáticas relaciones con los países que los posean.

Serán declaradas ilegitimas todas las guerras y será prohibida la compraventa internacional de armamento.

Se condenará con dureza a los ciudadanos o entidades que corrompan a funcionarios y empresarios tanto nacionales como extranjeros.

Las relaciones exteriores promoverán, en los intercambios comerciales, el desarrollo efectivo de los países pobres.

Se condenará con dureza a ciudadanos o entidades que no respeten al medio ambiente, por daños en cualquier lugar del planeta.

6.- Control de la Democracia.

La sociedad civil, desde cualquiera de sus instituciones podrá monitorizar y detectar la corrupción de las reglas de la Democracia, denunciarlo, hacerlo público y proponer su inmediata corrección y mejora.

Para ello, la ciudadanía tendrá acceso a cualquier información de utilidad a fin de inspeccionar y garantizar el buen funcionamiento de los gobiernos, sus instituciones y sus integrantes.

Por lo tanto, y hasta que no existan las reglas que aseguren Democracia; nos declaramos en oposición a todo partido que pretenda ocupar los escaños de estas falsas democracias.  

Democracia y Nacionalismo

logo4d Aunque ya es un tópico, no se debería hablar de degeneración de la Democracia, porque lo que tenemos nunca fue Democracia. Desde el principio tuvimos una farsa, tan terrible como los totalitarismos, porque la oligocracia, o gobierno de unos pocos, nunca muestra su verdadero rostro y como consecuencia los ciudadanos, aunque quieran liberarse de quienes los esquilman, no pueden combatirlos.

Bajo esta tiranía, vivimos atrapados, porque no podemos elegir representantes que defiendan nuestros intereses. Vivimos bajo un sistema que sólo permite elegir entre partidos corruptos o corruptibles, pero no por casualidad, sino porque aquellos que dirigen el sistema financiero son los que ostentan el verdadero poder y utilizan la corrupción para comprar a los políticos. Actuando en connivencia y para beneficio de ambos, aniquilan la soberanía de los votantes.

Esos poderosos tienen el control de los medios de comunicación y sólo dan publicidad a políticos que jamás cuestionan las reglas de estas falsas democracias. De ese modo todo el Estado queda controlado por unas leyes electorales que impiden a los ciudadanos elegir representantes independientes. Así se instauran sistemas que corrompen tanto la justicia como todo órgano de control, y crean como autodefensa una regulación que hace imposible convocar referéndums, reformas constitucionales o revocar mandatos para así detener la degradación política y social.

No existe, por tanto, libertad política en la que los ciudadanos controlen el poder y tengan legisladores sujetos a sus mandatos. Y el ciudadano se hace más y más pasivo, y esa desolación… esa impotencia… es terreno abonado para las ideologías nacionalistas; y los incautos ciudadanos ven en los salvapatrias y nacionalismos una desesperada solución. 

El nacionalismo, cuando toma su forma independentista, promete a sus simpatizantes escapar de la tiranía de un Estado corrupto, pero sus políticos sólo quieren la creación de un nuevo Estado con la única intención de aumentar su poder evitando el control central. 

Y cuando el nacionalismo toma la forma patriota, sus acólitos intentan escapar de la tiranía internacional y evitar rupturas independentistas, pero sus políticos sólo aprovechan el descontento para incrementar su poder, dirigiendo la repulsa al inmigrante y la autarquía, atacando a los ciudadanos que intentan escapar de los tiranos a través de ese independentismo.

Pero ni los unos ni los otros combaten la tiranía, porque como decía el historiador John Dalberg-Acton, el nacionalismo no aspira ni a la libertad ni a la prosperidad, sino que, si le es necesario, no duda en sacrificar ambas a las necesidades imperativas del fortalecimiento del Estado. 

Por otra parte sucede que muchos ciudadanos mantienen su medio de vida gracias a esos regímenes. Así aún contra su buen juicio los apoyarán con sus votos e impedirán todo cambio. Es la corrupción de la masa, que ya conoció la República de Weimar y cuya demagogia dió a luz a Hitler.

Desgraciadamente y a pesar de que muchos ya abrazan los nacionalismos, nosotros no queremos repetir los errores del pasado.

Porque aunque nos sentimos profundamente españoles, catalanes, argentinos, neoyorkinos, rusos… sin embargo, deseamos la libertad de cada vasco, sirio, latinoamericano, europeo… y de cada uno de los ciudadanos allá donde se encuentren.

Derribaremos este Orden Mundial de poderosos que esclavizan a los pueblos a través de políticos corruptos, que son votados gracias a las campañas en sus medios de comunicación. No nos detendremos hasta poder elegir representantes, bajo el único mandato de sus votantes, en nuestros barrios, municipios, regiones, naciones, continentes e instituciones globales. No nos rendiremos hasta tener división de poderes y poder convocar referéndums y revocatorios en cada uno de esos ámbitos. 

Lo haremos por el bien de los ciudadanos de otras naciones y por nuestro propio bien; porque cualquier medida que tome una nación de forma independiente en un mundo global va a ser anulada por los poderes económicos globales; y así los oligarcas pueden “de facto” escapar de cualquier regulación nacional: evadir a paraísos fiscales con sus multinacionales, esclavizar ciudadanos de otras naciones, destruir el medio ambiente y corromper a gobernantes y funcionarios de países emergentes, y organizar golpes de Estado y Guerras contra las naciones que intentan liberarse. Lo que demuestra que jamás seremos libres hasta que todos seamos libres, y como decía Albert Camús, “Amo demasiado a mi país para ser nacionalista”.

Muy pocos intelectuales en la Historia han defendido la libertad política colectiva en cada nación, pero extendida más allá de la nación. Pero esto se hace hoy imprescindible, porque con el triunfo de la globalización, los oligarcas ya no tienen ni patria, ni rey, ni bandera, ni más dios que el dios dinero.

Los Demócratas de todas las naciones tienen la obligación de unirse urgentemente y colaborar como sociedad civil, en oposición a todo partido que pretenda ocupar escaños de las falsas democracias, porque la demagogia despierta al monstruo dormido del nacionalismo y con él se levantará en armas nación contra nación y ciudadano contra ciudadano.